Tecnoestrés, la otra cara de las nuevas tecnologías


Tecnoestrés, la otra cara de las nuevas tecnologías

Los especialistas y las Administraciones empiezan a tomar conciencia del problema que supone la adicción a las herramientas digitales para el individuo.

 

Las adicciones constituyen, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un trastorno mental y no un problema de voluntad o vicio. Así lo recoge Socidrogalcohol, una sociedad científica sin ánimo de lucro formada por profesionales de diferentes titulaciones académicas cuyo objetivo, entre otros asuntos, es el de promover el desarrollo de actividades científicas relacionadas con la drogodependencia.

 

En un posicionamiento de esta sociedad científica sobre trastornos adictivos, expone que la adicción es un complejo trastorno biológico, psicológico y social que necesita ser guiado por varias aproximaciones clínicas y de salud pública. Gracias a considerarla como una enfermedad común y no un vicio, se han desarrollado medidas preventivas, tratamientos y políticas de salud pública eficaces para abordarla.

 

Asimismo, continúa Socidrogalcohol, la prevención debe fundamentarse en actuar sobre los factores que favorecen la adicción y en estimular los que protegen de su aparición. Detectar precozmente y tratar lo antes posible los trastornos adictivos resulta más sencillo y efectivo, ya que puede evitar la cronificación de la adicción y prevenir las consecuencias negativas relacionadas con la desadaptación sociofamiliar y la salud (física y mental).

 

La mayoría de las personas con una adicción no han seguido nunca un tratamiento. Al tomar sus propias decisiones, en ocasiones en lugar de recuperarse se van “hundiendo” progresivamente. Por ello, es recomendable seguir un tratamiento especializado que incluya un equipo de diversos profesionales (médicos/as, enfermeras/os, psicólogos/as, psiquiatras, trabajadores/as sociales…) expertos en conductas adictivas, ya que las consecuencias de la adicción tienen repercusiones biológicas (modificaciones neurobiológicas en cerebro), psicológicas (cambios cognitivos, conductuales y emocionales) y sociales (familiares, económicas, laborales y legales).

 

Son factores biopsicosociales los que intervienen en la génesis de la adicción y en su mantenimiento, y también las consecuencias son biopsicosociales, lo que hace necesaria la intervención multidisciplinar. Precisamente es este enfoque multicausal el que permite explicar de manera interactiva el desarrollo de un proceso adictivo y al mismo tiempo realizar un abordaje integral. En este modelo integrador se da la misma prioridad a todas las dimensiones de la persona, individualizando el tratamiento y centrándolo en ella y no en las sustancias. Por ello ya son décadas de estrecha colaboración entre distintas disciplinas en el campo de las adicciones.

 

Actualmente, los profesionales y expertos en la materia no sólo consideran una adicción el problema que el paciente que la padece tiene con sustancias tóxicas. Las nuevas tecnologías y su excesivo uso suponen en muchos usuarios un verdadero problema adictivo. El concepto ‘tecnoestrés’ suena cada vez con más fuerza en este sentido.

 

Un uso inadecuado de las redes sociales o los videojuegos, entre otras herramientas, suele llevar a muchos usuarios a situaciones de riesgo de adicción a la tecnología.

 

Otras consecuencias

 

El mal uso de las nuevas tecnologías puede llegar a tener incluso consecuencias físicas en la salud de los usuarios y futuros pacientes. El síndrome del túnel carpiano, hasta hace unos años afectaba generalmente a mujeres de más de 50 años y se relacionaba con la realización de actividades manuales repetitivas que ponen en movimiento la muñeca. Sin embargo, el uso de ordenadores, portátiles, tablets y móviles, hace que esta patología empiece a pasar factura a pacientes mucho más jóvenes.

 

Esta afección se produce por la comprensión del nervio mediano, que desciende desde el brazo hasta la mano, en la muñeca. El nervio, que controla las sensaciones del lado palmar del pulgar y de los dedos, se comprime a la altura del túnel carpiano y produce dolor, pérdida de sensibilidad y adormilamiento de los dedos.

 

Los síntomas del síndrome del túnel carpiano comienzan de manera gradual con un ardor, hormigueo, entumecimiento o picor en la palma de la mano y en los dedos, y suelen aparecer primero durante la noche, ya que inconscientemente la gente tiende a dormir con las muñecas flexionadas, según especialistas del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de Estados Unidos.

 

No obstante, a menudo que los síntomas empeoran y el síndrome avanza, todas las molestias empiezan a aparecer durante el día y se nota en la disminución de la fuerza de agarre, al notar dificultad para cerrar el puño o torpeza en las tareas manuales.

 

FUENTE: ConSalud

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