¿Debilidad muscular? Cuidado con la miastenia gravis


En el cuerpo humano existen diversos músculos que controlan el movimiento de ojos y párpados, expresión facial, masticación, habla, respiración y movimientos del cuello y extremidades. Estos músculos pueden ser afectados por un trastorno denominado miastenia gravis, una enfermedad neuromuscular autoinmune y crónica caracterizada por grados variables y fluctuantes de debilidad de los músculos esqueléticos (voluntarios) del organismos que aumenta durante los períodos de actividad y disminuye después de períodos de descanso.

¿Por qué ocurre?

Normalmente, cuando los impulsos recorren el nervio, las terminaciones nerviosas segregan una sustancia neurotransmisora llamada acetilcolina, esta se desplaza a través de la unión neuromuscular y se adhiere a los receptores de acetilcolina, estos se activan y generan una contracción del músculo.
En la miastenia gravis, los anticuerpos bloquean, alteran, o destruyen los receptores de acetilcolina en la unión neuromuscular, evitando que ocurra la contracción del músculo. Estos anticuerpos son producidos por el sistema inmunológico del paciente, es decir se atacan a sí mismos por error.

 

Signos y síntomas

El grado de debilidad muscular del trastorno varía sustancialmente entre los pacientes, puede manifestarse desde una forma localizada, limitada a los músculos oculares (miastenia ocular), hasta una forma grave o generalizada donde se ven afectados varios músculos, incluyendo los que controlan la respiración.
Los síntomas, varían en tipo y gravedad, pueden incluir la caída de uno o ambos párpados (ptosis), visión doble (diplopia), marcha inestable o irregular, debilidad en los brazos, piernas y cuello, un cambio en la expresión facial, dificultad para deglutir, respirar y trastornos en el habla (disartria).

Diagnóstico oportuno

 

Se realiza a través del examen físico del paciente, pruebas de laboratorio donde se investiga la presencia de anticuerpos contra los receptores de acetilcolina y el test electrofisiológico.

Antes y después.

Una vez diagnósticada la miastemia gravis, el tratamiento farmacológico indicado es:

• Anticolinesterásicos: piridostigmina
• Inmunomodulador: timectomía, corticoides (prednisona), inmunosupresores (azatioprina,ciclofosfamida y ciclosporina), plasmaféresis e inmunoglobulinas.

Es importante señalar que el paciente con miastenia gravis debe prestar especial atención al momento de utilizar medicamentos que no hayan sido inidicados por su médico tratante; ya que pueden desencadenar crisis miasténica. Así mismo, el paciente debe tener consideraciones especiales al realizarse tratamientos odontológicos.
Es de vital importancia que el paciente acuda al especialista si presenta alguno de los síntomas. De la atención oportuna y del tratamiento
eficaz dependerá su mejoría.

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